POCAS mujeres han ocupado los máximos cargos de dirección dentro de la esfera deportiva en Cuba, y una de ellas es Rafaela González Ferrer, quien conoce el deporte cubano en todos sus niveles luego de tres décadas de recorrer sus laberintos.
Mujer sencilla, campechana, emprendedora, quien no obstante su alta jerarquía, para todos en Cuba es «Fela, la de esgrima», y es así como le gusta que la llamen.
El encuentro se debía producir hace tiempo, pero la entrevista nunca encontraba espacio en la agenda de esta ocupada mujer de 54 años que siempre lleva la sonrisa en los labios aún «cuando el mundo se esté cayendo».
Las ocupaciones diarias, no obstante, ahora tuvieron que esperar porque otro gran acontecimiento marcó su vida: el viaje a Laussana no fue para reunirse ni aprobar algún estatuto relacionado con el reglamento de las armas.
Esta vez fue para recibir el premio El Deporte y la Mujer que concede el Comité Olímpico Internacional (COI), alta condecoración que la inspira a continuar la obra de quien ha visto la génesis de varias generaciones de esgrimistas cubanos.
La distinción fue entregada por el propio señor Jacques Rogge, titular del COI, y la misma se entrega a personas o instituciones que tienen un trabajo relevante en el desarrollo de las especialidades femeninas; al comentar sobre el tema, Rafaela señaló:
«Me han dicho que en Latinoamérica, soy la primera persona que la recibe. La convocatoria fue enviada por el COI a todos los Comités Olímpicos Nacionales y a las federaciones; en mi caso, fui propuesta por el Comité Olímpico Cubano y por la FIE. A nivel mundial el COI recibió 44 propuestas, 14 de ellas del continente americano.
»Fue una selección rigurosa y al final quedamos cinco, uno por continente y reconozco que los demás tenían trabajos realmente relevantes en aras del desarrollo de la mujer en el deporte: por el continente africano estaba una etíope que fue medallista olímpica en carreras de distancia cortas y hoy entrenadora de hombres y mujeres; por Europa una turca que es la primera árbitro de fútbol en Turquía, una mujer con una trayectoria muy bonita; por Asia una institución… y entonces es así, también el homenajeado puede ser un hombre porque lo que se mide es el trabajo desarrollado en aras del deporte femenino.»
Los principales rasgos de su personalidad la distancian de cualquier tono altanero o autosuficiente, la modestia perfila en ella su estilo de proceder, incluso, cuando debe asumir su responsabilidad cono vicepresidenta de una organización de tanto prestigio y tradición como la FIE.
Quizás por eso a Fela le ha sido difícil aceptar que es merecedora del Premio El Deporte y la Mujer, solo por su trabajo de todos estos años:
«Pienso que en este premio únicamente no se conjugan méritos personales; fundamentalmente es fruto de una vinculación de muchos años a mi trabajo y me ha correspondido recibirlo, quizás porque me tocó vivir muy de cerca la época del desarrollo de la espada femenina y el sable femenino, no solo en Cuba, sino en el continente».
»Fue en nuestro país donde comenzaron a celebrarse las Copas del Mundo en estas dos especialidades. La Habana fue sede del Campeonato Mundial de espada para damas del año 92, porque esta especialidad no estuvo en el programa de los Juegos Olímpicos de Barcelona, hemos mantenido estable esos eventos (las Copas) y se ha incorporado a los Juegos Centro y Panamericanos, es decir que se ha desarrollado en toda la estructura y hay ya esgrima en todo el continente. No he sido yo sola, sino que muchos han asimilado la inclusión de la mujer en la esgrima y han colaborado en este propósito».
Quienes la conocen aceptan que méritos tiene para ser distinguida y que pueden que hayan influido otros factores tales como el ser la única mujer de este continente que tenga la categoría de Miembro de Honor de la FIE, distinción que recibió en 1995.
A principios del 2001 se convirtió en la primera dama que ocupa el cargo de vicetitular de la FIE, de ahí que s








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